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Categoría: In vino veritas

Dolceta

kudeku 04/05/2009 @ 00:02

Cargolada el sábado en la Dolceta, un restaurante sencillo escondido en medio de la huerta de LLeida. Pensábamos ir a La Huerta, que no falla, pero nos decidimos por este, recomendados por una buena amiga que de estas cosas entiende.

dolceta

Por aquí no ha pasado Jean Nouvel, ni falta que hace.

 

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Entre árboles frutales (en este caso, perales).

 

entremesos

Unos entremeses. Parecen nada del otro mundo pero el tomate era delicioso; la llonganissa, perfectamente pimentada y el jamón, parecía   muy basto pero resultó muy sabroso.

 

els reis de la festa

Los reyes de la fiesta. A la gurmanda: con aciete, sal y pimienta.

Más duros (aparentemente crudos) que los cocidos, a muchos no les gustan tanto: a mi me encantaron: no picaban pero al rato la lengua tenía ese punto de pimienta que hace decir si señor a una buena cargolada. El alliloi no hacía casi ni falta. Mejores que a la llauna. Sobre la otra opción, la cocida, ya hablamos de ir a comerlos en uno de los que nos gusta como lo hacen: Can Barris, cerca de Girona. Ya le pondremos fecha. De postre, lo habitual: crema catalana, flam, crocanti, fresas con nata... en fín, esas cosas típicas.

Como no me entusiasman los Costers del Segre, para no irnos muy lejos elegimos un Absum Varietales Tinto 2006 de Bodegas Irius, del que quedamos satisfechos. Que no se nos enfaden los de Lleida por pasarnos a Barbastro...

Y eso fue todo.

Isábena Rosado

kudeku 17/04/2009 @ 19:56

Isábena rosado

Isábena Rosado. Bodega Bal d'Isábena: DO. Somontano. En Huesca, una tierra dura y recia por excelencia.

A ver si además de la fruta roja y confitada alguien le encuentra un fondo fresco, como de olivas de Kalamata. No sé, pero eso me pareció a mi ver en él...

Poco más de 5 €.

Venta Moncalvillo

kudeku 09/12/2008 @ 19:18

Descubrimiento total y absoutamente casual, antes de salir de casa. Nos decidimos a ir tras ver un par de recomendaciones y rondar por la cercana Navarrete. Alberto, de Bodegas Corral aplaude nuestra elección y nos manda un saludo para Carlos. Llegamos rápido desde Navarrete. Buen recibimiento. Día lluvioso que se presta a una buena comida riojana. venta moncalvillo

De entrada una Crema de calabaza con crujiente de patata. Bien hecha. Las lascas de bacalao con huevas de salmón, ni fú ni fa (algo seco el bacalao).

Compartimos los primeros. Las setas con gambas muy sabrosas, las setas excepcionales, las gambas algo menos pero el conjuto muy bien. Las croquetas de jamón ibérico no son nada del otro mundo: demasiado tamizadas, demasiada bechamel, poco sabor de ibérico. Ya se sabe, ningunas croquetas como las de casa. Voy obsesionado con las pochas y la media ración de Alubias pochas con almejas me resulta excelente; las alubias muy dulces y suaves, mantecosas en su punto. Las almejas fresquísimas. Muy bien por lo clásico.

El segundo lo fallo: pido el Magret de ciervo con frutas del bosque y la carne resulta muy buena, tierna y jugosa, impecablemente cortada, pero el contrapunto de las frutas del bosque lo deja todo en un punto medio: no es un plato nada resuelto. En cambio, pruebo una Costillita de lechal al sarmiento y empiezo a darme en la pared por no haberme inclinado por esta maravilla: brutal, tueste perfecto, sabor inmejorable, el punto es delicioso.Arar

Acompañamos todo esto con un Arar 2004, un vino de Navarrete, de la bodega más pequeña y desconocida de LaRioja (Arranz-Argote), apenas 6.000 botellas por año, dice Carlos, y que me dejó muy gratamente sorprendido: no es nada parecido a un "Rioja clásico": parece un gran vino del Bierzo, o de Toro... pero tiene un algo de muchísima calidad en el fondo... sin duda lo buscaremos más a menudo. Incluso la etiqueta no parece riojana: ¡ya era hora que alguien en La Rioja rompiera con tanta tradición mal entendida e hiciera una etiqueta preciosa de verdad!

Como postre elegimos la Costrada riojana con helado de leche merengada, que es un hojaldre con crema y nata y me parece un postre sencillo pero espectacular a la vez. Delicioso y nada pesado.

Lástima que no me pirre por los puros, porque si algo merecía ser disfrutado en la Venta era su sala de fumadores, especialmente pensada para el "café, copa y puro" de toda la vida. Tomamamos sólo un café, bien.

En el global, un lugar que merece mucho la pena: 45 € por barba y la sensación de haber comido muy bien, pese a algun altibajo perfectamente perdonable. Sin duda volveremos.


Venta Moncalvillo. Ctra de Medrano, 6. Daroca de la Rioja. Tf. 941.44.48.32 www.ventamoncalvillo.com

Un descubrimiento

kudeku 07/09/2008 @ 11:46

Mas Comtal rosat 2006

Si descubrir un vino, por si sólo ya es una novedad, que además éste sea rosado merece un aparte. Más en alguien que, hasta la fecha, no gustaba de rosados.

De acuerdo, puede ser que no sea ninguna gran sorpresa: es un Mas Comtal, Rosat de Llàgrima 2006. Un monovarietal Merlot creado por Joan Milà. Conocido por muchos, puede ser que no sea nuevo, pero a mi me vale para abrir el paso al hasta ahora algo marginado mundo de los rosados. Fresco y ligero, pero persistente: fruta roja, algo de especias, yo le noto bastante un punto balsámico: de caramelo. Excelente para platos ligeros.

Recomendado por Joan, del Celler de La Boquería, que me dijo que lo probara para conocer un rosado comme il faut.

Visa pour l'image

kudeku 30/08/2008 @ 19:17

Teniendo aquí al lado uno de los mejores festivales del mundo de fotoperiodismo, si no descaradamente el mejor, sería impresentable no acercarse a husmear.

Visa pour l'image

Hasta el 14 de septiembre

Y como la visita bien merece un buen día, pueden comer en cualquiera de las terrazas que hay en Perpignan, pero si de verdad alguien quiere quedar satisfecho, por recomendar que no quede:

Les Antiquaires
Place Desprès, Perpignan
Tf: (0033)468340658

Callejeando de exposición en exposición es fácil de encontrar, aunque después de elegir alguna de sus recomendaciones en vinos del Languedoc-Roussillon (carta generosa) no es tan secillo encontrar los palacios expositores. El año pasado elegimos un Chateau des Pins, un blanco con algo de crianza que le fue estupendamente al Foie con dulce de Banyuls y a los Pescados al azafrán. Atención al Pastel de miel con chocolates.

Mina

kudeku 03/07/2008 @ 16:03

Dije aquí que le dedicaría un espacio aparte a la comida del martes 24 en Bilbao porqué así lo merece. Fue curioso y casual que fueramos al Restaurante Mina, en el Muelle Marzana, justo enfrente de La Ribera, tres días después que saliera reseñado en el suplemento de un periódico de tirada nacional. El crítico en nómina suele repartir estopa, así cocinaran para él Adrià, Santamaría, Ducasse, Bocusse y Apicio todos juntos. Como la idea no es meterse con los críticos sino valorar lo que a mi entender fue esa comida, empezaré afirmando que entramos en Mina con un especial interés y otorgando una gran cuota de relatividad rozando la incredulidad a lo que habíamos leído en dicha crítica.

Mina

Coincidimos en que la apuesta es arriesgada: un lugar muy céntrico pero urbanísticamente todavía apartado del flujo urbano habitual. Tiempo al tiempo: los ritmos de las ciudades requieren temporalidades que no se trazan con cartabón. No ayuda el hecho de que el Muelle sea poco más que una calle hormigonada, sin vida en la ría y muy poca en la arquitectura circundante. De repente, a la altura de La Ribera aparece la entrada del Mina, un tanto escondida, y que fácil puede ser pasada por alto si uno observa embobado la magnifica estructura del mercado. Es una apuesta, sin duda alguna.

Estuvimos solos gran parte de la comida, con lo que la atención de Lara fue excelente incluso antes de entrar por la puerta, según se dijo: desde la misma llamada. El espacio apunta muy alto: desde la bodega en la entrada, los servicios correctos y la sala enfocada hacia la ría. Todo fueron facilidades, y el menú (único y circulante, compuesto de varias medias raciones: otra apuesta) nos gustó de entrada, con lo que nos dispusimos a disfrutar de un buen almuerzo en muy buena compañía.

Enrique Mendoza Shiraz 2005

La carta de los vinos resultó más que suficiente, y encontramos la referencia correcta que nos permitió escapar de la que llamamos Dictadura de los Rioja, muy extendida en Bilbao. Ojalá todas las dictaduras fueran como esta. Encontramos un Enrique Mendoza, el shiraz del 2005, que nos encanta por su fruta madura y ligera crianza; y a un precio muy adecuado.

Empezamos con un Foie pochado en vino tinto con sardina en salazón. Los toques de regaliz, muy conseguidos, lo que más me gustó del plato. El foie no me pareció del todo adecuado, sinceramente los he tomado mejores, pero el global del plato me dio una buena sensación de entrada.

El "Risotto" de begi haundi resultó ser de lo más curioso porque nunca había probado este tipo de plato: el begi haudi es un calamar grandote, como una jibia, y cortado así tan pequeño como si fuera arroz estaba curioso. El plato tenía unos matices de cacao y piñones que le dieron ese punto que compensa el soso del calamar: muy bien.

Con el guiso de callo de cordero y setas de temporada entramos en otra dimensión. Soy de los que considera que una buena comida necesita inevitablemente de un guiso, y este de callos resultó estupendo: la textura insuperable y la espuma que lo acompañaba no me molestó en absoluto, cosa que de por si ya es un logro.

En este momento el grado de felicidad era elevado, y la tripa empezaba a sentirse satisfecha, muy satisfecha, pero aún pudimos disfrutar más. Primero con la Merluza acompañada de su pil pil y pisto, para mi quizás el plato más flojito de todos. Pero ¿sabéis qué? el producto era insuperable: la merluza estaba tan fresca que apenas Lara salió de la cocina a la sala con los platos ya percibimos su aroma fresco y penetrante: y así se lo dijimos.

Terminamos con un Lechón confitado con crema de manzana. Detectamos ahí una crema de naranja amarga que a mi me gustó mucho, una pena que la manzana quedara algo escondida. El lechón se presentó crujiente, con lo que se realzó su sabor. Para mi, el mejor plato de todos.

Pero con los postres llegamos al summum. En eso si acertó nuestro crítico gruñón (el del periódico), y es que en los postres, el talento de Álvaro llega a la excelencia. Fueron dos, pero podrían haber sido siete. Primero un Merengue de piña con sorbete de hierbaluisa, muy refrescante y delicado sobremanera, rozando lo light y efectivamente poco contundente, aunque no creo que la contundencia fuera el objetivo del postre. Bien.

El segundo me pareció una obra maestra, un Sabayón de azúcar moscovado con mandarina, de tres texturas diferentes y que acompañado con un Par naranja, de Bollullos, resultó una combinación de aquellas que se recuerdan. No hay postre sin copa que merzca tal nombre. Muy muy bien.

En lo del café, si que estos bilbaínos no acaban de acertar: correcto sin más. No excelente mas correcto. Hay sitios donde el café es directamente malo y te puede echar una comida por el suelo (evítese el café en Francia); no es el caso, pero no se le pueden pedir peras al olmo. Si quiere un buen café, se va a Italia.

No podemos terminar este post sin expresarle a nuestro anfitrión nuestro mayor agradecimiento por tan excelente invitación.

Tartiflette en Bourg

kudeku 17/06/2008 @ 13:50

Uno de los platos más extraordinarios (y sencillos) que se pueden comer en Francia es la Tartiflette, un gratinado de patatas con queso, cebolla y panceta. Es un plato campesino, saboyardo, por lo tanto muy contundente para soportar los fríos alpinos de esta hermosa región de Francia. El gran secreto de la tartiflette consiste en el queso que se gratina: el Reblochon, una maravilla que cruda resulta bastante insípida (siempre y cuando no madure más de la cuenta) pero que cocido o en tartiflette desprende todo su potencial olfativo y gustativo.

Así, capa a capa (patata, cebolla, panceta y reblochon) se configura un auténtico platazo, a mi parecer mejor que las fondues y las raclettes, pero sin duda de la misma familia. Mi madre prepara unas tartiflette muy suculentas, pero ya lo dejamos hasta el invierno: ahora entra mejor un gazpachito.

Le MontagnoleLas mejores tartiflettes que he comido jamás han sido en Le Montagnole, un restaurante familiar muy sencillo de Bourg-St-Maurice, en la Saboya, cerca de la frontera italiana. En Le Montagnole tienen un fabuloso Menú Savoyarde. Mientras esperas, te puedes tomar un estupendo Kir Royale y pensar si los vinos locales son suficientemente adecuados para acompañar el festín o mejor nos vamos con un Borgoña. Una vez elegí un Côtes du Rhone espléndido, pero otra la pifié con un Loire. Nunca acierto con los vinos del Loire.

El Menú comienza con una ensalada como entrante, si se le puede llamar ensalada, porque tiene muchos trozos de saucissons y muy poco verde. El plato fuerte es una impresionante tartiflette, algo más elaborada que las que comemos en casa (seguro que lleva algo más de mantequilla y crema de leche) pero de resultado demoledor. Un placer para glotones. Por si fuera poco, el postre del menú es un helado de biscuit, con trozos de piña y frutos secos, algo "ligero" para terminar el atracón.

La primera vez que aterricé en Le Montagnole me metí yo solito, entre pecho y espalda, un menú completo. Es algo desaconsejable a no ser que se sea un auténtico profesional de la deglución, porque el resultado es potente en exceso. Pero si se comparte, puede acabar siendo una cena para recordar sin que signifique un inevitable empacho. Y no es caro. La salida a la calle nos despertará, con el aire fresco de la noche alpina. Y para dormir, cerquita está el Hotel Autantic: sencillo, acogedor y con unas vistas preciosas.

Hotel Autantic