De beneficios, rentabilidades y porcentajes
Para estos tiempos de turbulencias económico-financieras...
[...] En aquella época, los días de los caballeros de fortuna ya estaban contados. Muchos estaban muertos y la ley había puesto precio a la cabeza de los demás. Los españoles transportaban sus riquezas en convoyes de cientos de barcos. Y los caballeros de fortuna, a pesar de todo, no eran suicidas, aunque tampoco fueran muy meticulosos en cuestiones como la vida y la muerte.
Además, los gobernadores de las islas tenían participación en el comercio regular. Antes extendían patentes de corso, cobraban un porcentaje a cambio de nuestros ataques, eran propietarios de los burdeles y las tabernas, y hablaban en favor de los intereses de los caballeros de fortuna, ya fuera ante el Rey o ante el Parlamento. Pero cuando los beneficios disminuyeron se hizo más rentable invertir en el comercio regular, y nosotros tuvimos por enemigos a gente peor que todos los buques de guerra y los cañones. Que no se te olvide, Jim: que no hay peor enemigo que quien habla de beneficio insuficiente y de porcentajes incorrectos. Luchar contra eso es como mear contra el viento. No hay nadie que pueda mantenerse limpio, siempre se acaba apestando.
Björn Larsson, Long John Silver. Barcelona, 1997.

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