Dolceta
Cargolada el sábado en la Dolceta, un restaurante sencillo escondido en medio de la huerta de LLeida. Pensábamos ir a La Huerta, que no falla, pero nos decidimos por este, recomendados por una buena amiga que de estas cosas entiende.

Por aquí no ha pasado Jean Nouvel, ni falta que hace.

Entre árboles frutales (en este caso, perales).

Unos entremeses. Parecen nada del otro mundo pero el tomate era delicioso; la llonganissa, perfectamente pimentada y el jamón, parecía muy basto pero resultó muy sabroso.
Los reyes de la fiesta. A la gurmanda: con aciete, sal y pimienta.
Más duros (aparentemente crudos) que los cocidos, a muchos no les gustan tanto: a mi me encantaron: no picaban pero al rato la lengua tenía ese punto de pimienta que hace decir si señor a una buena cargolada. El alliloi no hacía casi ni falta. Mejores que a la llauna. Sobre la otra opción, la cocida, ya hablamos de ir a comerlos en uno de los que nos gusta como lo hacen: Can Barris, cerca de Girona. Ya le pondremos fecha. De postre, lo habitual: crema catalana, flam, crocanti, fresas con nata... en fín, esas cosas típicas.
Como no me entusiasman los Costers del Segre, para no irnos muy lejos elegimos un Absum Varietales Tinto 2006 de Bodegas Irius, del que quedamos satisfechos. Que no se nos enfaden los de Lleida por pasarnos a Barbastro...
Y eso fue todo.

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